En la montaña de la melancolía (Extracto)

Estando en lo más alto de la montaña pensé: ¿Será que estoy atrapado en un pasado que nunca volverá?, de pronto se escuchó como retumbaba el piso, se sacudía toda la tierra y las montañas se empezaban a desmoronar como un pequeña fracción de lo que alguna vez fue un gigante topográfico, el cielo se oscureció y sentía dentro de mi cabeza a mi corazón latir, mis pupilas se dilataron y todo los pensamientos empezaban a madurar, nunca me ha molestado estar aquí pero tendré que apresurar un poco más el paso y mudarme a un lugar un poco más sedentario. 

No tengo porqué huir, haber estado en esta montaña de la melancolía ha alimentado mi humanidad, mis pensamientos e incluso mi propia visión sobre la vida en el mundo, volveré siempre en los momentos de escape, seré libre incluso si la montaña quisiése atraparme, porque un sentimiento así mataría a cualquiera, recaería al drogadicto, y mataría al asesino, todo debido a que somos momentos y en recuerdos nos convertiremos.

La melancolía no es un peso que arrastro, es un abrigo cálido en las noches frías del alma, como las horas de madrugada trabajando en el computador, todo rodeado de ecos del pasado, puedo recordar momentos que me llenan de felicidad, risas compartidas, miradas cómplices y sueños que alguna vez parecieron tan cercanos. Este lugar, aunque envuelto en sombras, brilla con la luz de esos recuerdos, y se queda pendiente en el atardecer para brillar cada vez más bajito.

Quizás, en lugar de huir, deba aprender a escuchar, a dejar que me guíe hacia un futuro donde los recuerdos no se conviertan en cadenas, sino en grandiosas alas que me permitan volar. La montaña, a pesar de su imponente presencia, no es un enemigo; es un maestro que me enseña a encontrar la belleza en lo que se ha ido, en los errores, en los desaires.

 Y mientras el horizonte se ilumina lentamente con los primeros destellos del amanecer, comprendo que no se trata de escapar, sino de evolucionar. La melancolía siempre estará en el presente, y aunque mis pies me dirijan hacia un nuevo lugar, mi corazón seguirá latiendo al ritmo de los ecos de aquella montaña, y you are my medicine when you're close to me.

If we're looking out on the day of another dream?

-En Memorias del Corazón por CT (extracto1.1)



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