Carta de un extraño
Nunca supe como reaccionar a los impulsos de morir prematuramente, dejé los relatos extraños en la libreta negra vieja allá en mi casa, caminé despacio tratando de encontrar el interruptor que me brinde guía para seguir y sin embargo siempre me encontré hundido en el fondo del vodevil,
Seguir ni siquiera fue opción para serme sincero, porque al recibir tan poco del mundo al que le entregué todo me consumió en una depresión severa, nunca supe cómo reaccionar cuando me dieron la espalda, cuando me sentí insuficiente, cuando la traición me miró al rostro y riendo se alejó de mí.
Porque sonreír y contestar estoy bien es tan fácil, tan simple, tan fugaz que los sentimientos se escondieron de todo lo que les podía seguir haciendo daño, y ahí me quedé, escondido de las mentiras, de las traiciones, y de las sensaciones de tristeza.
Observar a los demás felices para poder aprender como no involucran sus pasiones en los azhares del destino fue cátedra para mí durante mucho tiempo, fueron los sonidos que me hacían ver hacia atrás y pensar las veces que decepcioné a los que más me querían, las veces que me traicionaban, que me decepcionaban y jurar creer en la vida una vez más, jurar nunca más volverme sentir así, que esto se acabe algún día maldita sea.
El vacío en el pecho me acompaña de vez en cuando y me recuerda no volver a confiar, no volver a amar, no volver a entregarlo todo, no volver a tropezar en la misma piedra, porque esos impulsos de apagar con la poca luz que me sobra me tienta, y me vigila a cada paso que doy, en cada experiencia, cada aprendizaje y en cada puñalada al corazón.
Perdón a todos los que algún día fallé, perdón a los que dí mi confianza y no lo merecían, y perdón a mi ser por exponerlo a tanto ultraje sin compasión..
Así sea.
-Escrito con tinta en papel en "Memorias del Corazón"
CT

Comentarios
Publicar un comentario
Comenta