Ya no quiero reprocharte

    Mientras más envejezco, las emociones se presentan de una manera exorbitante en mi corazón, ya no siento como antes, de una manera fugaz y precoz que luego termina con un soplito del viento, ahora siento con mayor devoción, el proceso de plantarse es lento pero al final los sentimientos son intensos.

    Por eso odio amarte, porque amarte es sentirme vulnerable después de haberme autoproclamado el macho sin interés por el amor, amarte es sentirme vacío cuando no estás, es sentirme celoso de las personas a las que les obsequiaste tu intimidad y sobre pensar los "quizás" que probablemente hubiésen pasado de no ser por el crudo latigazo del destino. Amarte es darte el poder de decepcionarme, de subyugarme con tus mediaciones de la piel, de acorralarme con un beso y encontrarme al fondo del tanque donde botás las moneditas para pedir un deseo.
    Por eso me da mucho miedo darte el poder, aunque si te digo la verdad no es decisión mía; ¿Quién podría negarse a esos ojitos de miel, a esas caderas de porcelana y a esa boquita de tentación? Sigo siendo prisionero de tus encantos, prisionero de que seas mía (y por siempre mía..) y de que no puedas serlo de nadie más.

    Amarte es, que las emociones que antes no me importaban ahora me atormenten, es que cuando digas el nombre de aquél, me duela el pecho por conocer a quién te atribuiste y en qué manos dejabas tu pureza. Amarte es evaluar las situaciones en las que diste tu cuerpo a alguien más, sin entender que ni tú mismo lo necesitabas, como ahora yo tanto necesito del tuyo.

    Amarte fue un proceso de crecimiento mental, en el que poco a poco quedaba implantado ese árbol del que pocas veces pude escapar y talar hasta el maldito tallo más bajo. Pero ya no quiero reprocharte más, mi corazón te ama y por ello no puede estar junto a tí, porque amarte lo lastima, lo apuñala y magulla al punto de ya casi no escuchar sus latidos.

    Amar es mucho más que la decisión a la que estamos acostumbrados, amar es más dolor que felicidad, es más que un simple hecho, es un sentimiento de poder incontrolable, y un arma de doble filo. Por eso no me pidas que te ame, porque quizá amarte sea el argumento justo para nunca más volvernos a sentir, ni sentir el cúmulo de emociones al que estamos acostumbrados. 

    De verdad que no quiero reprocharte nada de las cosas que hicimos en el pasado, pero el amor es ceniza en la herida y duele y se desangra y paraliza..
¿Ahora qué hago con los sentimientos?

Escrito con tinta en papel 
Para Memorias del Corazón
-CT 
Franco & Gaby 

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