Me caes mal (JC)

Pensar en las locuras que hacíamos cuando éramos unos niños inocentes, me pone triste, porque son los recuerdos más bacanes de mi infancia y en ellos protagonizas tú, con tu forma hostigante en la que llamabas mi atención, las veces que subías a mi habitación y nos creíamos integrantes de una banda, encendíamos la cámara de la computadora vieja para poder recitar nuestros delirios de grandeza.
Recuerdo muchas cosas sobre nosotros, como la vez que venías a pedir permiso a mis padres para que me dejaran salir a algún lado contigo, y mi papá bromeaba con tu nombre porque le daba mucha seguridad.

Las ocasiones que iba a tu casa y tu Madrecita me brindaba la comida y yo comía con tanto placer porque siempre he sido un glotón, para que luego llegara tu Papá, recuerdo que le tenía miedo porque era un señor muy serio y siempre cuando llegaba a casa y yo estaba ahí, no sabía que hacer para disimular mi intromisión.  Recuerdo que teníamos el sueño de ser grandes estrellas del internet y todas las tardes nos reuníamos con amigos a grabar vídeos que se nos ocurrían en el momento, ¿Recuerdas el año viejo? lo hicimos con tanto orgullo y nos divertimos mucho quemando los cuadernos y libros viejos de la escuelita.

También recuerdo la vez que fuimos de paseo a la playa con los muchachos, y nos divertimos como nunca, éramos aún unos niños, jamás pensamos en los problemas que ahora nos atormentan como el amor, el trabajo, las deudas, los estudios. Recuerdo que venías a mi casa cuando ya estábamos un poco más jóvenes y tocábamos la guitarra, cantábamos y hacíamos toda clase de ridiculez en la cámara.
Cuando nos veíamos por el colegio me venías a molestar decías que yo era un ingrato y que me olvidaba de tí por el hecho de estar en otra carrera, yo siempre te lo discutía y te reprochaba de tus nuevas amistades y si ya habías cambiado a tu mejor amigo de la infancia por uno nuevo en la adolescencia. También recuerdo que me solías escribir mensajes que me llegaban al corazón pero nunca supe como contestarte o quizá no fuí lo suficientemente maduro como para decirte que yo también te quería mucho amigo mío.
Aunque al final casi ya ni hablábamos, siempre hubo cariño, formas de afecto que nunca entendí hasta el día en que te fuiste, como la vez que luego de graduarnos y de los dos haber roto nuestras relaciones, decidimos reunirnos a tomar un café una tarde, recuerdo que hablamos sobre muchas cosas, me contaste tus penas sobre tu amor y tus anhelos de algún día crear una gran empresa, recuerdo que yo te observaba con orgullo y te decía que por favor me dieras trabajo cuando ya cumplas todos tus sueños. Aunque a vista de los demás amigos, expresar afecto a tu pana era algo ridículo siempre me lo supiste comunicar, así sea en navidades, año nuevo o cumpleaños, nunca faltó un mensaje tuyo.
También recuerdo que cuando nos mudamos a la gran ciudad siempre hacíamos planes en los que comíamos demasiado y luego bailábamos o hacíamos alguna locura con los muchachos, a veces tratábamos de coincidir en los almuerzos para no tener que comer solos y contarnos nuestros días. 
Ahora la "gran ciudad" ya no es lo mismo sin tí, los muchachos ya no nos reunimos como antes para los planes de asadito, ni buscamos encontrarnos en los almuerzos. Ahora ya no llega el mensaje de feliz año, ni el de navidad, ahora ya ni siquiera puedo platicar sobre mis sueños y miedos con nadie más.
Por eso me caes mal, te fuiste, tú siendo el más puro de los pecadores que vivíamos a tu alrededor, y a los que quisiste nos dejaste un gran dolor en el corazón.

Me caes mal morenito porque yo nunca te hubiése hecho algo así, porque de niños prometimos entre risa que si alguno de los dos moría primero, el otro debía asistir al funeral en vestido porque nos daba mucha risa, y en tu funeral no pude comer bien, no pude controlar mi llanto y ni siquiera pude hablar con tus familiares, por eso me caes mal amigo mío, porque jamás me dijiste que te ibas a ir tan rápido, que me dejarías un gran vacío y que perdería mi singular insensibilidad para convertirme en una multitud de sentimientos. Me caes mal porque fuiste de los pocos que consideré mi amigo en realidad, que siempre estuvo cuando lo busqué y me ayudaba con esa sonrisa a medias como diciéndome, te demoraste mucho en venir, por eso y muchas cosas más imposibles de redactar me caes mal pero si quiero pedirte algo, donde sea que estés, espero que algún día te llegue esta carta, y sepas que siempre te quise y te querré mucho morenazo y perdóname por no ponerme el vestido ese día pero estaba destrozado, despidiéndote y tratando de entender que nunca más te volvería a ver.
Perdón amigo mío.
Aún tenía muchas cosas por decirte.
Te quiere y te extraña mucho, tu amigo Carlos.
En memoria de mi querido amigo JC, siempre te llevo en mi corazón.
-Memorias del Corazón-






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