Espero que...
Espero que él te cuide en las noches que te sientas sola, en que las olas atraviesan ese mar, aunque con mi rareza humana intuyo que él no sabe amar, no sabe amarte, no sabe respetarte, enamorarte, atravesarte, como tan seguro estoy en mi mente de que yo si lo haría y con esa ironía de mi soledad te ofreceré lealtad, caminos seguros para transitar, y una locura magnética cual banalidad inédita que conectará nuestras almas, calmas que encontraré sollozando en la inmensidad.
Tus cualidades al final son vitales mi preciosa, a veces dolorosas, pero en el límite máximo permisible me das un latigazo a este triste corazón y espero que si algún día el destino nos arremete dure toda la vida, hasta el clímax, querida no te has dado cuenta que soy un prisionero de tu maldecida naturalidad, ese campo me somete y absurdece toda ley física en mi suerte, se inclinan estrellas místicas que me vuelven valiente y en un derroche jamás te escribo en la noche mil cartas más.


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