Secretos del año viejo
Las alegrías se volvían diminutas, de pronto el tiempo mismo se detenía y hacía sentirse calidez en todo el cuerpo, muchos se fueron este año pero incluso muchos viven como zombies solo buscando como desesperados acaparar un poco de amor, eso que nos tiene despierto las madruga's, que nos acurruca suavemente para soñar y une las eventualidades en el causal presente del recuerdo de la mente.
Muchos lapsos de la pequeña vida que tenemos es lo que al final queda, aunque sé muy bien que no habitarás, ni en lo simple ni en lo complejo, todas las cualidades anteriores morirán y serán sepultadas en el siguiente libro que publicaré más tardecito. En el avispero de mi pensamiento solo soy un simple peón que está esperando la siguiente orden, mirando como sin dirección y con un poco de sed matutina. Todos los secretos son como la fuente misma de la vida, son como toneladas de compasiones, como universos de combinaciones asimétricas de cordones, son como canciones tristes con el bombo bajo y la pequeña aguda armonía en piano o guitarra, son como dos palomas sentadas en los cables de alta tensión sin electrocutarse, son dos bebrajes, la una es agua y la otra una bebida energética con muchas azúcares, son el sol abrazando por atrás a la luna desde la cintura eclipsándolo todo, son un rock, esa salsa, ese pasillo, el bolero o el jazz, son las noches que he pasado pensando en tí, son las lágrimas que derramaste en la soledad de tu habitación mientras deseábas (y desearás) ocultar todo lo que aún sientes por mí.
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| El aquelarre - Francisco de Goya (1797-98) |
II PARTE
Únos cuantos ocultos más quedarán en el olimpo mientras se desvanece la vida, secretos del más allá y quizá un poco por acá, hasta se me ha otorgado un nuevo poder, detengo el tiempo mientras escucho una canción detonante, es como un acto involuntario, solo viajo cuando estoy despierto mismo, y nunca pero nunca más será fácil todo este pleito, cierro lo ojos, tambaleo mi cabeza un poco al ritmo de la salsa, los truenos de la próxima tormenta se escuchan a lo lejos pero claramente, de pronto estoy bailando en el propio cielo, siento como sonrío automáticamente, las nubes empiezan como abrirse hacia los lados mientras una enorme esfera radiante sale en el horizonte, siento los primeros rayos calentarme un poquito en la frente y en los ojos cerrados, y siento como si la estrella roja se estuviése asomando lentamente por el firmamento. Suena un potente relámpago que me hace volver de mi inmersión y corro a anotarlo en la libreta para luego no olvidarme como siempre me pasa con mis más grandes descubrimientos.
Luego suena ese conjunto de armonías tan alegre pero con letra tan jodidamente brutal y quizá condenatoria para muchos que se identifiquen, el año viejo me dejó más aprendizaje que nunca jamás, pero sobretodo la serenidad de que ya todo eso quedó atrás, solo una cosa más, me dejó un poco más, un poco loco, un poco coco pero especialmente un poco más allá que acá.
-En M.C by CT.



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