Eros me otorgó su bendición.
Mis manos bajaron por su cadera tan fina y casi sin importarme la presencia de algunas otras personas, apacigué las llamas de sus tentaciones con mi propia mano izquierda, en un arrebato de adrenalina y algún tipo de conexión que iba más allá de las limitaciones del lenguaje, se sentía como estar bajo un hechizo y solo con sentirnos cerca era suficiente para entendernos.
Lo que yo no sabía es que todo esto era obra de un Dios muy caprichoso, el propio Eros que no dudó en otorgarme su bendición en un arrebato de furia, al ser condenado por algunos Dioses como el responsable de las infidelidades en los mortales, y él al querer evidenciar que su poder también podría otorgar una conexión propia de los Dioses, puso sus manos sobre mí, cerró los ojos y a vocablos un tanto inentendibles completó la ceremonia mientras los dos estábamos tan cerca que podía oler su perfume.
Esto fue tan rápido que el propio Eros se sorprendió al ver que casi al instante ella y yo viajamos en un espacio alternativo y solo con vernos ún segundo, mi mano ya estaba recorriendo todas las inmediaciones que pude en ese momento por el público y a partir de ese instante solo con pensarla me encuentro en un precipicio, mis manos ahora logran tocar lo que nadie podría tocarle, y mis ojos pueden observar con tanta paciencia todo su templo, templo que será mi perdición porque ahora ya no sé como salir de aquel.
Ella sabe que es ahora mi más grande deseo y también sabe que no se puede contener a mis caricias, que le encanta que le respire en el cuello y cerca más cerca hasta donde no se puede ver, necesita que comulgue con ella casi tanto como yo necesito ir a visitar su templo, nos hemos envuelto en una relación un tanto peculiar, ni ella ni yo sabemos qué estamos haciendo pero cuando callamos y solo decimos una que otra palabra justo ahí es cuando más nos comunicamos.
Eros se salió con la suya a costa de mí, sacando el pecho entre los demás Dioses al exponer su poder en un simple mortal, yo solo fuí resultado de sus caprichos pero como me alegro de que me haya escogido, porque servirme de sus limitaciones, escarbar sus desiertos y comulgar en su templo me ha convertido en un ser un poco más celestial capaz incluso de poder ver a los Dioses debatiendo en los bordes de las nubes. Ahí fue cuando lo entendí, la bendición de Eros me llevó al cielo a través de ella y ella logró cruzar conmigo en un acto divino, que quizá solo hubiése surtido efecto en nosotros dos.
Así que solo me queda disfrutar del regalo de este desordenado Dios y sobretodo agradecer por su tan grata bendición.
{zíto o érotas}
Escrito con tinta en papel para Memorias del Corazón.
-CT
El relato de carácter celestial donde Eros un Dios un tanto desocupado decidió sin avisar, otorgarme su sagrada bendición ocasionando una conexión un tanto inusual.


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