Mamá
Un día al salir de una clase un tanto agobiante y detenerme en el pasillo a revisar si traía conmigo mi calculadora, observé a una señora un tanto extraña deambular como buscando a alguien, era una señora de anaco y llevaba consigo un mandil quizá atendía algún negocio, en realidad no lo supe.
-Buenas noches señora, disculpe qué busca? ¿hay algo en que le pueda ayudar?- le dije rápidamente mientras trataba de ponerme la mochila.
-Estoy buscando a mi hijo, se olvidó la plata para el pasaje-me contestó la señora con aún frustación reflejada en la cara.
Le pedí su nombre pero no conocía a su hijo y siguió buscando por el pasillo del edificio como tratando de evitarme, para encontrar rápido a su cría.
Ese mismo día, al llegar a mi departamento le escribí a unos amigos para hacer un trabajo grupal que teníamos que entregar al siguiente día, y uno de ellos me contestó:
-Espera bro, voy a comer mi mamá ha hecho comidita, termino y te llamo para hacer.
Y enseguida recordé que yo ni siquiera había almorzado, que no tenía planes de comer y que ni recordaba que había que comer algo para seguir laburando.
Ese día recordé que tengo a mi Madre lejos, muy lejos y quizá aún siendo ya un viejo, siempre me hace falta su cariño, su paz, su tranquilidad, su seguridad, su sopita, y sobretodo su amor.
Ese día entendí que el amor de una Madre está lejos de ser entendido por los filósofos, lejos de ser estudiado por la matemáticas o incluso por la biología, mi Madre es la única que no me ha fallado nunca, la que ha creído en mí cuando nadie lo ha hecho, la que me ha apoyado en mis sueños y la que siempre llora cuando me voy lejos de casa.
La que me escribe cada que tiene tiempo para preguntarme si estoy bien, si ya comí, que cómo me fue, siempre pendiente de mí como un amor impresionante que jamás podré volver a sentir.
Por eso, quiero dar las gracias a todas las mamás del mundo, las que se levantan tempranito a hacer el desayuno para mandar a sus hijos a la escuela, las que te dan el jarabe cuando estás enfermo, las que trabajan horas extensan para tener dinero y darles todo lo posible a sus hijos, a todas las Madres que nadie les enseñó como ser Madres pero aún así tuvieron ese coraje de dar todo y hasta lo imposible por sus retoños.
GRACIAS Y MIL GRACIAS! el amor de una Madre jamás tendrá comparación, ni precio, ni interés...
Un agradecimiento especial a mi Madre, la amo con todo mi corazón y sepa que todo lo hago por usted madrecita!
-Escrito con tinta en papel en Memorias del Corazón.
BY CT

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