El señor de la librería.
¡Claro, si Casanova fue uno de los grandes escritores de literatura! aunque un poco galán... pero eso no le quita lo inteligente, vea se lo dejo en dos dólares para que lea de los grandes-vocifereaba el señor de la librería mientras me vió sacar el libro de entre miles de una estantería ya muy vieja.
La librería, ya situada entre la avenida américa y alonso de mercadillo, me trajo mucho interés cuando hace ya más de un año me paseaba buscando un lugar donde comprar un portaminas (que siempre se me terminan dañando) y me econtré con la pequeñita puerta en la esquina de la calle, cuando entré tengo que decir que el olor a libro viejo y tabaco invadió mis sentidos, pero sobretodo el ver tantos libros forrados con una película un tanto barata y acumulados como pilas de arena por todo el pequeño local.
Buenas! Qué necesita?-me dijo rápidamente el señor de la librería. Al que se lo veía ya un tanto arisco por los años de su experiencia o quizá por los arrebatos de la vida.
No necesito nada-refunfuné. Solo quiero ver si algún libro me llama la atención. Y enseguida como si el me hubiése otorgado su confianza, se giró hacia el libro que leía y me dejó en santa paz.
Tengo que confesar que al principio me decepcioné un poco porque al entrar solo ví "Best sellers" y algún que otro libro sobre psicología, pero tenía sentido, porque estábamos a pocos pasos de la Gran Universidad Central del Ecuador. Cuando me adentré más encontré obras literarias de autores Ecuatorianos como Jorge Icaza, donde hice un pequeña pausa para ojear "Barro de la Sierra" un gran libro donde se expone la situación indígena del país. Pero al dejar esas grandes obras Ecuatorianas en el estante polvoriento y seguir mi curiosidad me encontré con un volcán de libros amontonados muy desordenados, y alcancé títulos de la narrativa universal donde me quedé revisando hasta perder la noción del tiempo, habían tantos buenos títulos que ni siquiera sabía cual libro aterrar, antes de que el señor de la librería me llamáse la atención, porque ya me había expuesto su mal humor.
¿Tiene algo de Marcel Proust?- pregunté con delicadeza porque ya me sentía vigilado por el señor,
Prot, pro ? qué también me estará diciendo usted! aquí solo hay los libros que ve, pero la verdad no sé si encuentré el que me dice- me dijo el Señor ya tratando de suavizar sus palabras.
Pero seguí en mi búsqueda de algún título que me llame la atención, algo que cautive la desesperante ansiedad que sentía por leer algo nuevo, y de pronto, como si el destino ofreciera su mano, llegó a la mía un libro con un nombre un tanto peculiar "Casanova Memorias", y recordé como a lo largo de los años, en el hablar de la gente, usaban ese nombre para calificar a un galán.
¡Eres un casanova!- un día logré oír de un vecino por las calles del centro, decirle a un joven amigo que embellecía las facciones de un dama, y esta se alegraba al oír sus arrullos.
Abrí con resentimiento el pequeño libro, porque me sentía bajo la mirada del señor de la librería, y empecé a leer con perspicacia el prólogo de aquel, un resumen que me dejó un tanto inquieto pero que me comenzó a dejar un sabor aún más intrigante ¿Un hombre muy inteligente y galante? ¿son esas cualidades que pueden ir juntas?.
Señor, ¿este cuánto cuesta?- pregunté de forma fulminante, y éste como si ya supiera que era el libro que me atraía me miró y repitió por segunda vez pero esta vez con más euforia como si se hubiera olvidado que ya me lo dijo apenas saqué el libro del estante. Ahhhh Casanova! uno de los grandes, ese se lo dejo en $2.00 para que lea de lo bueno-y me miró con entusiasmo, como un aficionado mira el fútbol.
Compré el libro y salí ya devorándolo mientras caminaba por la calle, la librería vieja se alejaba a mis espaldas y solo podía pensar en la próxima vez que volvería entrar para discutir con el Señor y encontrar un nuevo título.
Aquel libro reposa sobre mi impresora y se lee de vez en cuando alguna de las memorias que me parecieron más interesantes, el autor sin duda era un genio pero siempre se dejó llevar por el sensualismo, sin que este afectara su trabajo.
¿De qué manera opera el amor?
En algunos sin duda, es solo un impulso salvaje, una necesidad, una seducción de la vida a la que debemos rendirnos, pero para otros (me incluyo), es un complemento, no necesariamente una obligación pero sí una manera de tratar de ver el mundo de otra forma, una sensación de complicidad, de refugio, de calor, de todo lo que implica unión de sentimientos y cuidado del corazón.
-En Memorias del Corazón.
CT

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