Bohemio solitario


Al transcurrir días caóticos en los que mi vida apresurada se vuelve estresante, suelo pensar en los momentos íntimos que pasaré solo al anochecer, que llegaré a mi departamento que está totalmente solitario, y cocinaré algo sin importar mucho el sabor perfecto o los cortes limpios, haré limpieza con mis canciones favoritas en el parlante a todo volumen y bailaré en medio de la sala vacía mientras me siento una estrella de rock, luego me ducharé y haré lo que me plazca, me pondré al ocio como buen veinteañero y veré películas o vídeos en las redes sociales, leeré unos cuantos poemas de esos que traigo en espera desde hace mucho y abriré la libreta donde tengo los apuntes de los veinte poemas que aún no escribo. Me sentiré solo si me pongo a pensarlo, pero en realidad me he dado cuenta que amo con devocía compartir el tiempo conmigo, que me fascina estar en silencio en mi departamento, tal vez escuchar los relajos de los vecinos y sentirme tranquilo y a salvo de todo el desconcierto que sucede afuera en el mundo.

A veces tener este sentimiento me pone triste, porque no creo conocer algún día a la persona que sea capaz de hacer cambiar mi parecer, que me haga sentir solo realmente cuando ella se vaya, que estar en mi departamento solo se vuelva un castigo y busque estar con ella a toda costa, pero sobre todo que a la hora de dormir, en la que la cama sola para mí es un lugar sagrado, ella me haga falta...

¿Existirá alguien que me haga cambiar de parecer?

O seré siempre el bohemio solitario, que felicita las relaciones de las amistades, aconseja a los adoloridos y vive tranquilo sin emociones brillantes.

Sin duda un pobre sin sentido del amor pero que existe feliz sin enterarse de lo perjudicial que puede significarse un corazón ilusionado.

-Así lo dejo escrito, con tinta en papel.
"Memorias del Corazón"
CT

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