Amor de Nicotina
En las noches solía salir al balcón a fumar, me paraba a observar los autos pasar, mientras jalaba el humo que me hacía estar en paz por unos minutos, era una sensación que me relajaba, me hacía olvidar todo lo malo de mi vida, sentía tranquilidad, sosiego, calma y armonía con el maldito mundo en el que padezco.
Después de que se consumiera el último tramo del cigarrillo, al esperar un tiempo volvía a sentirme contingente y mortal, mi saliva se tornaba grasosa, mi aliento era feroz y mi cuerpo quedaba descompensado por el ausencia de la nicotina, por lo que yo sabía, que al día siguiente o más noche, me tocaría encender uno más nuevamente para seguir volando en mi expectativa de felicidad que nunca supe que era pasajera.
Así mismo operó tu amor, llenándome de paz, de seguridad, de felicidad mientras estábamos juntos, pero que rápido se convertían en una tortura por tu amor de nicotina, luego de fumarte, empezaba la querella, que esto no es así, esto no me gusta, porque la miras así, nunca me entiendes...exigencias muy largas que al final solo buscaban discutir conmigo.
Tu amor fue un mal hábito que fue muy difícil dejar, traté de no darle importancia al principio pero como todo vicio, el síndrome de abstinencia me angustiaba, moría por volverte a ver, volver a tocarte, incluso a besarte..
Pero siempre supe que eso no era bueno para mí.
A pesar de todo, logré limpiarme del cigarrillo ahora ya no lo consumo más, mis dientes han vuelto a la normalidad, mi aliento ha cambiado, mi piel se ve más brillante y ya no tengo felicidad momentánea, también me he librado de tu amor de nicotina, ya no seguirás jugando con mi felicidad manipulándome como a un vicioso, para darte constantemente la razón y ser la víctima, aunque sabes que siempre fuiste la victimaria.
Ahora durante las noches salgo al balcón, al mismo en el que fumaba, converso conmigo mismo y me siento feliz de haberte expulsado de mi organismo, río por todo lo bueno que me ha pasado por tirarte y me felicito por seguir solo, porque aprendo a amarme y a no necesitar de nadie más para estar feliz en mi vida, por consecuente, sé que cuando alguien llegue a mi vida, será por amor real y no por un síndrome de abstinencia del que tienes tú, miedo a estar sola, dependiendo de alguien para ser feliz.
Durante esas noches, observo la luna y le pido que cuide a la mujer que me tiene preparada, que si está pasando por algo difícil la ayude, que cuando llegue el momento yo la cuidaré con todo mi coraje.
El cigarrillo y tú me hacían mal, ahora cuando percibo humo por la calle me da asco, no quisiera regresar nunca más a esos malos hábitos.
-Así lo dejo escrito con tinta en papel
CT

Comentarios
Publicar un comentario
Comenta